Ajustes en el IMSS, ante señalamientos de corrupción

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que ratificó a Zoé Robledo al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), decidió remover a varios de sus principales colaboradores, ante señalamientos de corrupción en varios ámbitos, aseguran fuentes familiarizadas con el proceso que tiene en suspenso la definición de nuevos mandos en el organismo.

Los ajustes en este orden iniciaron con la llegada de Jorge Gaviño como nuevo secretario general del IMSS, y el inminente relevo del director de Administración, Borsalino González Andrade; del director de Operación y Evaluación, Javier Guerrero, y de la titular de la Unidad de Evaluación de Órganos Desconcentrados, Luisa Obrador Garrido. Estos dos últimos encaran alegatos de corrupción en las delegaciones estatales del Instituto, bajo su supervisión.

Es también incierta la situación del director de Finanzas, Marco Aurelio Ramírez Corzo, cuyo nombre fue manejado en el sector como posible gerente de Finanzas en Pemex, pero ello no habría sido aprobado ni por la presidenta Sheinbaum ni por la secretaria de Energía, Luz Elena González.

La silla rota