Amir Aboud enfrenta señalamientos vecinales tras tragedia en Aqua Residencial en Cancún

La tragedia registrada en Aqua Residencial, en la Supermanzana 330 de Cancún, no puede quedar reducida a un simple “accidente”. El colapso de la estructura de acceso principal, ocurrido mientras se realizaban trabajos de colado en la caseta de vigilancia, dejó dos personas sin vida y varios lesionados, de acuerdo con reportes preliminares.

El nombre que hoy señalan vecinos del residencial es el de Amir Aboud, identificado por residentes como responsable de la obra que terminó convertida en escombros, sangre y luto. No se trata de una acusación menor: habitantes del complejo aseguran que ya existían inconformidades, advertencias y señalamientos sobre presuntas deficiencias constructivas, fallas visibles y mala calidad en los trabajos.

La estructura no cayó en una zona abandonada. Colapsó en la entrada principal de un fraccionamiento que se presume exclusivo, sobre avenida Huayacán, donde todos los días transitan residentes, trabajadores, guardias, proveedores y visitantes. Es decir, el riesgo estaba a la vista de todos.

Según versiones preliminares, el desplome ocurrió cuando se realizaban labores de colado de concreto en la parte alta de la estructura. El peso del material habría vencido el soporte, provocando el derrumbe inmediato y dejando a varias personas atrapadas entre los escombros.

La tragedia dejó al descubierto algo más grave que una obra mal ejecutada: la decadencia administrativa, constructiva y de supervisión dentro de Aqua Residencial. Vecinos han denunciado que desde hace meses existían quejas sobre problemas en el colado, pendientes de desagüe, calidad de los trabajos y presuntas irregularidades en la ejecución de la obra, sin que las observaciones fueran atendidas de fondo.

Lo que debía ser una mejora para el residencial terminó convertido en una escena de emergencia. Bomberos, Protección Civil, Cruz Roja, policías y cuerpos de rescate tuvieron que intervenir entre escombros, concreto colapsado y víctimas atrapadas. La Fiscalía General del Estado deberá determinar si existió negligencia, omisión o responsabilidad penal en la construcción y supervisión de la estructura.

Pero la pregunta que hoy hacen los residentes es directa: ¿quién autorizó esa obra?, ¿quién supervisó el colado?, ¿quién revisó la memoria de cálculo?, ¿quién avaló que la estructura podía soportar el peso del concreto?, ¿quién cobró por una obra que terminó matando personas?

De acuerdo con versiones vecinales, la obra habría tenido un costo aproximado de cuatro millones de pesos, además de señalamientos sobre una solicitud adicional de alrededor de 1.3 millones de pesos para concluir los trabajos de remodelación.

Eso agrava el caso. Porque no se habla de una reparación improvisada de bajo costo, sino de una obra millonaria que, según los vecinos, ya venía cargando cuestionamientos, inconformidades y señales de alerta.

Aqua Residencial, que durante años se vendió como sinónimo de exclusividad, seguridad y plusvalía, hoy enfrenta una de sus peores crisis: una entrada colapsada, familias de luto, lesionados, residentes indignados y una exigencia social que no admite maquillajes ni comunicados tibios.

La responsabilidad no puede diluirse entre contratistas, administradores, comités, proveedores y supervisores. Si Amir Aboud fue el responsable de la obra, como señalan vecinos, debe comparecer y responder públicamente. Y si hubo más involucrados en la autorización, contratación, supervisión o ejecución, también deben ser llamados a cuentas.

Este caso exige peritajes independientes, revisión estructural completa, presentación pública de contratos, presupuestos, licencias, permisos, bitácoras de obra, memoria de cálculo, nombre del director responsable de obra, empresa contratada y responsables técnicos.

No basta con lamentar los fallecimientos. No basta con acordonar la zona. No basta con decir que “se investigará”. Dos personas murieron y varias resultaron heridas en una obra que, según denuncias vecinales, ya estaba bajo sospecha antes de venirse abajo.

Hoy Aqua Residencial no sólo tiene una estructura colapsada: tiene encima una sombra de negligencia que debe investigarse hasta sus últimas consecuencias.

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