Fiscalía de Yucatán exhibe debilidad institucional de la misma dependencia de Quintana Roo; lidera operativo en FCP

La captura de Shadani Lorena “N”, presunta lideresa de un grupo delictivo generador de violencia en la Zona Maya, dejó al descubierto una realidad incómoda para Quintana Roo: la intervención decisiva no vino de su propia Fiscalía, sino de autoridades del estado de Yucatán.

El operativo, realizado en la comunidad de Chunhuhub, municipio de Felipe Carrillo Puerto, incluyó el uso de drones, aeronaves, fuerzas federales, Ejército y Guardia Nacional, y fue coordinado de manera relevante por la Fiscalía General del Estado de Yucatán, cuya participación resultó clave para concretar la detención.

Aunque el resultado fue presentado como un logro institucional, en la práctica evidenció la falta de capacidad operativa, tecnológica y estratégica de la Fiscalía de Quintana Roo, particularmente en regiones de alta conflictividad como la Zona Maya.

Miedo y caos para la población

Lejos de devolver tranquilidad, el despliegue generó temor entre la población. Comercios cerraron, familias permanecieron resguardadas en sus hogares y se vivió un ambiente similar a un toque de queda. Tras la detención, la reacción del crimen organizado no se hizo esperar:

Bloqueos carreteros en Polyuc

Quema de llantas sobre la carretera federal 184

Interrupción del tránsito en la vía corta

Los hechos volvieron a colocar a la ciudadanía en una posición de vulnerabilidad, cuestionando quién garantiza realmente su seguridad.

Cuatro años sin avances visibles

A casi cuatro años de la actual administración estatal, la percepción en Felipe Carrillo Puerto es de estancamiento y retroceso en materia de seguridad. Mientras se prioriza la imagen institucional, la presencia del crimen organizado se fortalece y la representación local de la Fiscalía continúa sin ofrecer resultados contundentes.

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