El gobierno de Estados Unidos ha designado oficialmente a seis cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), entre ellos el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ambos con presencia en la Península de Yucatán.
En los últimos años han aumentado los reportes sobre la presencia de grupos delictivos dedicados al narcotráfico y otros crímenes. La designación del gobierno estadounidense resalta la preocupación por el crecimiento de estas organizaciones y sus actividades en la región.
La medida implica restricciones para los miembros de estos cárteles, quienes no podrán ingresar legalmente a EE.UU., además de sanciones para quienes colaboren con ellos. La pregunta que surge es: ¿qué están haciendo las autoridades locales para evitar que la seguridad se vea afectada por la infiltración del crimen organizado?